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Hola Claude, ¿me ayudas con la declaración de la renta?
En algún lugar, ahora mismo, alguien le está preguntando a un chatbot cómo lidiar con la Administración pública. Una de cada cien conversaciones con las principales herramientas de chat de IA trata sobre consultas o interacciones con servicios gubernamentales. Puede que alguien esté escribiendo: «Hola Claude, ¿me ayudas con la declaración de la renta?».
El registro de estos chats es una nueva fuente de datos para comprender las interacciones entre los ciudadanos y el gobierno.
Es una información valiosa para mejorar los servicios públicos, así que deberíamos utilizarla.
Un impuesto de cincuenta horas
¿Qué puedes hacer con 50 horas?
Muchas cosas. Un viaje de fin de semana, escribir varios artículos, aprender a cocinar diferentes platos, hacer ejercicio… Mi favorita: con ese tiempo podría leer diez minutos más cada noche a mis hijos, entre semana, durante todo un año.
Cincuenta horas puede no parecer mucho y, sin embargo, es un tiempo muy valioso.
En una conversación reciente con Tyler Cowen, Annie Lowrey estimaba que 50 horas es lo que los estadounidenses dedican, de media, a lidiar con trámites administrativos. Lo estimaba con datos de la Encuesta del Uso del Tiempo en América (American Time Use Survey). En su nuevo libro, The time tax (Impuesto de tiempo), argumenta que el tiempo dedicado a gestiones burocráticas es un impuesto para la ciudadanía, y uno particularmente regresivo.
Con su optimismo habitual, Tyler Cowen le preguntaba si no estamos a punto de recuperar todo ese tiempo "gravado", gracias a la IA:
"¿Cuánto falta para que los agentes de IA hagan casi todo esto por nosotros? Solo hará falta decirle: 'Oye, rellena este formulario, te vas a dormir y a la mañana siguiente está hecho. ¿No vamos a ver esto en cinco años?"
Lowrey era más escéptica:
"Supongo que sí. La pregunta es: uno, ¿las personas con rentas más bajas - que son quienes más usan los servicios públicos más complejos de entender - conocen y usan esos agentes de IA? Y dos, ¿se sienten cómodas usándolos? No estoy segura."
¿Nos devolverá la IA el tiempo perdido? No tan rápido
Parte de lo que imaginaba Cowen ya está ocurriendo. Chris Schmitz, Lewis Hammond y Alan Chan encontraron 84 casos en 11 países en los que un servicio público experimentó un aumento de demanda debido al uso de IA por parte de la ciudadanía. Esto muestra que las herramientas de IA pueden reducir de forma significativa las barreras (cognitivas, de costes..) que se conocen como "carga administrativa". En pocas palabras, la IA nos puede ayudar a navegar los trámites burocráticos, y algunas Administraciones ya lo están notando.
Pero claro, si se bajan las barreras de entrada pero no se dota a los gobiernos de mejores herramientas y capacidades para responder a esta demanda creciente, la “inundación” de peticiones puede “ahogar” a Administraciones que ya están sobrecargadas.
Si, como prevé Cowen, en cinco años habremos delegado los trámites en nuestros agentes de IA, gestionar esta mayor demanda es uno de los retos más importantes a los que las Administraciones públicas se van a enfrentar en la próxima década. Y tenemos un problema, porque a día de hoy, con excepción de algunos estudios como los de Schmitz y sus colegas, no tenemos datos sobre cómo el uso de la IA está afectando a la demanda de servicios públicos.
Los gobiernos solo ven las llegadas de peticiones, pero los Labs ven las salidas
El enfoque de Schmitz y sus colegas es revelador pero tiene límites. Primero, mide el impacto de la IA de forma indirecta, identificando aquellos servicios que están experimentando un aumento de demanda y donde "el propio organismo público afectado - o una fuente fiable y relevante - atribuye un cambio en los patrones de demanda al uso de IA por parte de la ciudadanía". Segundo, se centran en los casos en los que los LLMs pueden generar el texto y son los humanos quienes registran la petición o el trámite de manera manual. No captan la delegación de trámites en agentes de IA, precisamente el tipo de tarea al que se refiere el futuro esbozado por Tyler Cowen.
Hay, sin embargo, al menos dos fuentes de datos que no se han explotado para estudiar este fenómeno. La primera está en las propias Administraciones, que podrían configurar sus servicios (al menos los digitales) para reconocer y medir cuándo están siendo utilizados por un agente de IA.
La segunda fuente viene, precisamente, de las empresas propietarias de los chats que los ciudadanos están usando para interactuar con las Administraciones. Si pudiéramos analizar los datos de las conversaciones que la gente mantiene en ChatGPT, Claude y Gemini, tendríamos una imagen bastante clara de cómo la gente usa la IA para interactuar con el gobierno...
Lo interesante es que sí, podemos.
Hasta cierto punto.
Una nueva fuente de datos
El estudio de ATLAS, la iniciativa de IA y Economía de Google, construido sobre 15 millones de interacciones anonimizadas del chat Gemini, indica que casi un 1% de estas conversaciones se referían a peticiones de ayuda e información sobre "servicios gubernamentales".
La ciudadanía ya está intentando esquivar el "impuesto del tiempo" usando IA.
Anthropic también ha publicado datos muy interesantes sobre el uso de su chat, Claude, en colaboración con Stanford, Oxford y METR, a través de su iniciativa piloto: Anthropic Insights, una muestra de casi 250.000 conversaciones. Ninguno de estos tres estudios se enfoca en las interacciones con la Administración, pero podemos extraer algunas conclusiones gracias a los datos que han hecho públicos (aquí y aquí).

El estudio de Stanford, por ejemplo, clasificó las conversaciones según el tipo de solicitud del usuario (185 tipos). Tres de esos tipos tenían que ver con trámites o interacciones con gobiernos: (1) servicios públicos (688 conversaciones), (2) cuestiones de inmigración y visados (742 conversaciones), y (3) asesoramiento y cumplimiento fiscal (1.255 conversaciones).
Se abre la puerta a entender mejor la interacción ciudadanía-gobiernos
Lo interesante de lo que se ha publicado no son solo los resultados, sino el potencial que ponen de manifiesto. Si pudiésemos analizar las conversaciones de estos chats, podríamos responder preguntas como ¿qué barreras administrativas intentan superar los usuarios usando la IA? ¿Hasta qué punto lo consiguen? ¿Qué nos dicen estas interacciones sobre la percepción y la confianza de los ciudadanos en la Administración? ¿Y cómo varía todo esto según el tipo de usuario y de servicio público (la pregunta que Lowrey le lanzó a Cowen)?
Son preguntas fundamentales para todos los que trabajamos en mejorar los servicios públicos y en devolver a la gente no solo su tiempo, sino la salud, el empleo, la educación y los demás servicios a los que tienen derecho y que necesitan para tener una vida plena.
En algún lugar, ahora mismo, alguien le está preguntando a un chatbot cómo lidiar con la Administración. Una de cada cien interacciones con la IA son preguntas como: "Hola Claude, ¿me ayudas con la declaración de la renta?". Dentro de poco serán muchas más, y las Administraciones deben prepararse para ello. Analizar la información registrada en los chats - a través de colaboraciones con la empresas de IA, por ejemplo - es una buena forma de empezar.
* Firma invitada: Fernando Fernandez-Monge. Senior Associate en Bloomberg-Harvard City Leadership Initiative en la Universidad de Harvard e investigador en el Institute for Innovation and Public Purpose en University College London.
Una versión anterior de este artículo en inglés apareció en el Newsletter DataPolis.



