Reto
¿Cómo podemos identificar y representar en un mapa los espacios libres entre edificios de Madrid para poder gestionar su mantenimiento y mejora?
Subretos
Subreto 1: ¿Cómo podríamos, a partir de lo que describen las notas registrales y contrastándolo con otras fuentes (catastro, inventarios municipales, cartografía e imágenes históricas), identificar y delimitar con precisión en el mapa los espacios libres entre edificios?
Hoy, los técnicos leen las notas registrales, las comparan con el catastro y otras capas y van dibujando manualmente un mapa “razonable” de estos espacios y de su titularidad. El reto es asistir o automatizar este proceso, dejando un resultado claro, editable y consistente que sirva de base para el trabajo posterior.
Subreto 2: ¿Cómo podríamos vincular cada espacio libre delimitado en el mapa con los fragmentos de notas registrales y demás documentos que lo respaldan, de manera sea fácil su comprobación?
El equipo necesita poder mostrar claramente en qué texto o documento se basa cada línea del mapa para poder usarlo en la planificación de actuaciones de regeneración con garantías frente a dudas técnicas o jurídicas.
Subreto 3: ¿Cómo podríamos, partiendo de un ámbito en el mapa y de otras fuentes (catastro, inventario municipal, etc.), localizar de forma más automática qué notas registrales hay que solicitar para delimitar bien los espacios libres entre edificios?
Actualmente, los técnicos consultan varias fuentes (Inventario de Bienes Municipales, Catastro, Patrimonio Municipal del Suelo, etc.) para armar una primera lista de notas registrales, las piden, las leen y, con lo que descubren, vuelven a pedir nuevas notas en varias rondas. El reto es agilizar y apoyar este proceso iterativo, proponiendo en cada paso las notas más relevantes para reducir tiempo y esfuerzo.
Contexto
El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha el Plan Regenera Madrid para mejorar barrios residenciales ya construidos.
Muchos de estos barrios se levantaron entre los años 50 y 80 en respuesta a la gran demanda de vivienda. Se construyeron bloques abiertos con amplios espacios entre edificios. En esa época, no siempre se registró con claridad quién era dueño de esos espacios, cuál era su destino urbanístico, ni cuándo debían cederse o gestionarse.
Como resultado, muchos espacios libres entre edificios - jardines, patios, pasillos peatonales, plazas - quedaron en una situación legal confusa: no se sabe si son públicos, privados o compartidos. Esto hace difícil mantenerlos, reformarlos, mejorar su accesibilidad, cuidar los espacios verdes y garantizar la seguridad de los vecinos.
Para abordar este problema, el Ayuntamiento ha definido una subestrategia, dentro del Plan Regenera Madrid, centrada en aclarar la titularidad de estos espacios. El trabajo lo está realizando el equipo de la Subdirección General de Análisis Urbano. El análisis debe llevarse a cabo en 164 ámbitos (zonas geográficas) prioritarios. En conjunto, estos ámbitos abarcan aproximadamente un tercio de la ciudad de Madrid, lo que incluye cerca de 500.000 viviendas y alrededor de 1 millón de habitantes.
De media, cada ámbito tiene:
- 20 hectáreas de superficie
- 3.000 viviendas
- 6.500 residentes
- 200 parcelas catastrales
En cada ámbito, los espacios libres entre edificios sin un destino claro ocupan aproximadamente el 20 % del total de espacios libres en superficie, y llegan hasta el 60% en algunos ámbitos.
El objetivo de la Subdirección es obtener un mapa claro y actualizado de la delimitación y titularidad de cada espacio. Con este mapa, el Ayuntamiento puede redactar los Planes Especiales de regularización de estos espacios libres y habilitar jurídicamente las intervenciones de mejora y mantenimiento (mejoras de accesibilidad, zonas verdes, plazas, caminos) con impacto real en la vida diaria de los vecinos.
Casos de uso
Claves estratégicas
¿Qué buscamos?
Se buscan soluciones que agilicen el proceso de identificación y mapeo de espacios libres en base a su titularidad, incorporando GIS e Inteligencia Artificial para analizar juntas distintas fuentes de información. El objetivo es reducir el trabajo manual y generar mapas claros.
Problema identificado
El trabajo para reconstruir en un mapa cómo son hoy los espacios libres entre bloques de un ámbito - o zona geográfica -, a partir de las notas registrales y otras fuentes, es manual, largo y muy complejo.
1. Identificación de notas registrales relevantes
El punto de partida son las notas registrales, que son documentos del Registro de la Propiedad donde se describe cada parcela de terreno con un número propio, llamado número de finca registral. Una misma zona del barrio (ámbito) puede estar formada por una finca “grande” de origen (la finca matriz) y por muchas fincas más pequeñas en las que se ha ido dividiendo (segregaciones); cada una de esas fincas nuevas también tiene su propio número de finca registral. El objetivo del equipo en este paso es identificar las notas registrales relevantes para identificar las fincas registrales asociadas al ámbito.
El problema es que esa lista completa no existe en ningún sitio. De esta manera, para una zona concreta, el equipo cruza varias fuentes (direcciones, catastro, Inventario de Bienes Municipales, Patrimonio Municipal del Suelo, etc.) para escoger una primera tanda de notas que parecen estar relacionadas con ese ámbito. Piden esas notas al Registro y las leen una a una. Con la información que contienen, va elaborando nuevas listas de notas potencialmente relevantes.
Este proceso se repite normalmente dos o tres veces, ampliando progresivamente la información. En total, el equipo puede llegar a trabajar con 100 notas registrales relevantes por ámbito. Actualmente, estas notas se digitalizan mediante una herramienta interna de lectura automática (OCR), lo que permite buscarlas y analizarlas con mayor facilidad.
2. Extracción y codificación de información de las notas
De cada nota registral el equipo extrae siempre los mismos datos: (1) el número de finca registral, que permite enlazar cada trozo del mapa con un documento concreto; (2) la superficie de la finca; (3) los linderos, es decir, qué tiene alrededor y por dónde van sus límites; (4) las segregaciones y el “resto” que aparecen en las notas marginales, que cuentan cómo se ha ido troceando la finca original en fincas nuevas; y (5) la titularidad (pública o privada), que sirve de base para interpretar quién podría ser responsable de cada espacio libre. Ver ejemplo de una nota registral.
3. Situar la información de las notas en el mapa y ajustarla con otras fuentes
Para ajustar el dibujo del mapa comparan continuamente con otras fuentes (ver ‘Herramientas y materiales’), porque ninguna por sí sola refleja bien la evolución real de los espacios libres. Así van reconstruyendo una geometría coherente de los espacios libres entre edificios, siguiendo su recorrido histórico hasta obtener un mapa razonable de cómo son hoy.
4. Elaboración del mapa final de titularidad
Con toda la información de las notas ya ordenada y ajustada con las demás fuentes, el equipo elabora un mapa final como el de este ejemplo, donde cada finca registral aparece con su número (FR) y su superficie delimitada en color. Este mapa permite ver de un vistazo cómo se reparten las fincas sobre los espacios libres entre edificios y, por tanto, en qué tipo de suelo cae cada espacio (público o privado), lo que sirve de base para planificar intervenciones de regeneración en la zona.
Con el proceso actual, completar el estudio de un ámbito puede tardar cinco meses, y abordar los 164 ámbitos priorizados podría llevar 15-20 años.
Actores involucrados
Técnicos del equipo de la S.G. de Análisis Urbano: alrededor de 20 personas que trabajan en varios ámbitos a la vez. Son responsables de analizar la titularidad, construir mapas y preparar la información para los planes de regeneración.
Herramientas y materiales
Fuentes de datos
Para reconstruir quién es dueño de qué en cada ámbito, el equipo hoy tiene que apoyarse en varias piezas de información:
Notas registrales. Estas notas son la fuente principal de trabajo, a partir de estas se determina la dimensión y la titularidad de los espacios. Son los documentos que se piden al Registro de la Propiedad y donde aparece cómo se describe cada finca y la titularidad. La mayoría están escritas a mano y describen con bastante detalle las dimensiones de los espacios, pero suelen apoyarse en referencias físicas que han cambiado con el tiempo, de modo que entender qué parte exacta del plano señalan y trasladarla al mapa actual exige mucha interpretación caso por caso. Ver ejemplo de una nota registral.
Catastro. El catastro es el “padrón” de inmuebles que indica qué parcelas y edificios existen, cuál es su ubicación, superficie y uso, y asigna una referencia catastral a cada uno. El equipo consulta esta información principalmente a través del Visor Urbanístico del Ayuntamiento.
Patrimonio Municipal del Suelo (PMS) y otros inventarios municipales. Información sobre qué parcelas y edificios el Ayuntamiento gestiona como propios. Se consultan a través del visor urbanístico, pero pueden estar incompletos o no coincidir del todo con el Registro o el catastro.
Visor urbanístico. Es la herramienta cartográfica que el equipo utiliza para consultar en mapa el planeamiento vigente y anterior, la cartografía básica y las ortofotos de los años en los que se hicieron las promociones urbanísticas relevantes al ámbito, apoyándose en ella para situar y contrastar visualmente lo que dicen el Registro, el Catastro y el PMS sobre cada ámbito.
Sistemas existentesOCR interno. Herramienta de reconocimiento de texto, desarrollada internamente, que permite al equipo de la S.G. de Análisis Urbano escanear y convertirlas en texto digital notas registrales manuscritas.
Visor Urbanístico - Geoportal del Ayuntamiento de Madrid. Aplicación web cartográfica que el equipo utiliza para superponer en un mismo mapa la información catastral, el planeamiento urbanístico, la cartografía histórica y las ortofotos de distintas fechas.
Información útil
A qué accedes
La entidad seleccionada podrá desarrollar un caso de uso real con el acompañamiento del promotor del reto, accediendo además a financiación para el piloto, hasta 225.509,15 € (IVA incluido), a repartir entre las soluciones de los ocho retos. Se tendrá en cuenta la complejidad del desarrollo de la solución para la asignación de recursos.
El proceso incluye apoyo técnico y estratégico, mentorías adaptadas a las necesidades y seguimiento en la implementación. Además, las soluciones recibirán visibilidad a través de los canales del programa así como en eventos específicos como Demo Days.
Procesos y plazos
Toda la información se encuentra detallada en las bases de la convocatoria de DesafIA Madrid. Accede a través de este link.
