ChatGPT: ¿La ventanilla única de la Administración Pública?

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Por Fernando Fernandez-Monge*

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Fecha de publicación
27/11/25
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ChatGPT: ¿La ventanilla única de la Administración Pública?

Hay cierta obsesión por encontrar casos de uso de IA en el gobierno: chatbots, preparación de pliegos, análisis de documentos... Todos ellos casos de uso relevantes, pero ¿y si la transformación más profunda se está gestando en otro lugar? A plena vista, y sin embargo, ¿mucho menos evidente?

Las grandes plataformas de IA — ChatGPT, Claude, Gemini… — se están convirtiendo en nuestra puerta de acceso a internet, incluyendo muchos servicios y trámites públicos. Las implicaciones de esta intermediación pueden ser enormes. Y aunque predecir cómo la IA transformará lo público sea imposible, centrarnos demasiado en el paradigma “busca tu caso de uso de IA” nos puede estar impidiendo ver una transformación mucho más profunda.

Paradigma 1: “Busca tu caso de uso de IA” 

Este paradigma, dominante en el discurso público, se centra en identificar formas de incorporar la IA — la tecnología — en los servicios y la operativa de la Administración Pública. Una bastante obvia es usar LLMs (Grandes Modelos de Lenguaje) para redactar documentos de contratación, como pliegos, de manera más rápida y eficiente. Son soluciones para las que existen múltiples proveedores, pero los gobiernos también las están desarrollando internamente: AcqBot, por ejemplo, es una herramienta de IA para redactar pliegos desarrollada por el Gobierno de EE.UU.

Algunas ciudades norteamericanas están siendo pioneras en el uso de la IA en su actividad. Este episodio del Data-Smart City Pod tiene algunos ejemplos: chatbots para facilitar servicios y trámites, análisis de textos recogidos durante interacciones con la ciudadanía, herramientas de redacción y análisis de documentos internos... las aplicaciones parecen infinitas. Un conocido, responsable de discursos de un alto cargo de un gobierno, me contaba hace poco cómo han entrenado un LLM con cientos de discursos anteriores. Su equipo no sólo ha aumentado en productividad, sino que ahora puede conectar discursos actuales con otros de la “biblioteca” de discursos que el LLM tiene en su memoria. 

Esta adopción de la IA, que puede ser individual — por parte de los funcionarios de manera personal —  o incorporada a nivel organizativo, ya está aquí y es difícil que no siga expandiéndose. No sin riesgos, por cierto. Hace poco, el CIO de Boston, Santi Garcés, explicaba en LinkedIn la posible dependencia tecnológica que se puede crear si se usan soluciones ligadas a un único LLM o plataforma de IA.

En cualquier caso, creo que tiene sentido continuar buscando casos de uso de IA que mejoren los servicios, faciliten los trámites o ayuden en la operativa interna de la Administración. Sin perder de vista los riesgos, claro. Pero también creo que centrarnos únicamente en este enfoque nos hace perder de vista la otra gran transformación que también está ocurriendo: "la IA como puerta de acceso a la Administración Pública".

Paradigma 2: "La IA como puerta de acceso"

Ciertas plataformas — las creadas por las grandes compañías que han desarrollado modelos fundacionales de IA generativa — se están convirtiendo en nuestra puerta de acceso a internet. Ya no hace falta buscar un producto “scrolleando” catálogos en plataformas de comercio electrónico. Simplemente hay que pedirle a ChatGPT — o a cualquier otra plataforma — que encuentre exactamente el producto que buscamos, afinando nuestras necesidades (precio, especificaciones, etc.) a través de una conversación interactiva con el chat. También podemos encontrar un hotel, reservar un viaje o pedir — y pagar — una pizza directamente a través de un agente de IA en muchas de estas plataformas. De hecho, ahora mismo ya podemos hacer muchas de estas gestiones directamente, sin salir del chat.

Esto plantea un enorme desafío para las empresas que valoran una relación directa con sus usuarios y clientes: lo que Nilay Patel ha llamado el "problema de Doordash". ¿Qué sucede si tus clientes ya no usan tu página web o tu aplicación para acceder a tus servicios, porque todo lo hacen a través de ChatGPT? ¿Cómo gestionas tu relación con tus clientes? Esto no es un problema hipotético. Ya está aquí: hace dos semanas Amazon demandó a Perplexity por el uso no autorizado de sus agentes de IA en el portal de comercio electrónico de Amazon. Por cierto, Amazon puede llegar a ganar 60.000 millones de dólares con su negocio de publicidad este año, solo superado por Google y Meta. Si la gente ya no compra directamente en la web porque lo hace un agente de Perplexity en su nombre, este dinero se evapora.

¿Y qué tiene que ver esto con la Administración Pública? Que puede que, antes de lo que pensamos, las grandes plataformas de IA se conviertan también en el canal a través del cual nos relacionemos con el gobierno. 

No solo usaremos LLMs para comprar un sándwich o reservar un billete. Quizá también los usemos para buscar un servicio público y acceder a él, pagar un impuesto o pedir una licencia. Sin tener que ir a la página web de la Administración en cuestión. Simplemente lo haremos directamente a través de nuestra interfaz de IA.

Gestionando la puerta privada a servicios públicos

Sé que algunas personas — dentro y fuera del gobierno — ya están pensando en cómo puede afectar la intermediación de las plataformas de IA en su relación con la ciudadanía, pero sospecho que son una minoría. Y mientras tanto, apuesto a que muchos de los 800 millones de usuarios semanales activos de ChatGPT ya están tratando de resolver alguna tarea relacionada con el gobierno. Yo reconozco que ya les he hecho preguntas para entender ciertos trámites administrativos. Recuerdo uno en concreto, sobre la autorización que tenía que pedir un amigo para remover un árbol del cauce del río Urumea en una obra, y la respuesta fue impecable. El agente no pudo completar el proceso completo, pero como guía de información ya fue muy útil.

Si un puñado de plataformas de IA se acaban convirtiendo, de facto, en las “ventanillas únicas” de la Administración, es necesario plantearse algunas cuestiones. 

Lo primero es entender el alcance. ¿Cómo está usando la ciudadanía las grandes plataformas de IA para interactuar con la Administración? ¿Están los gobiernos registrando si agentes de IA están navegando y operando en sus sitios web? Luego hay que plantearse los beneficios de esta intermediación de los servicios públicos por parte de las plataformas de IA, y qué requisitos son necesarios para aprovechar su uso. ¿Qué servicios públicos y trámites administrativos tienen más probabilidades de ser accedidos primero a través de agentes de IA? ¿Qué se necesitaría para hacer esos servicios "aptos para agentes" (datos estructurados, MCPs, flujos de identidad y pasarelas de pago claras)? Pero también hay que evaluar desde el inicio los riesgos y efectos negativos de esta intermediación. Por ejemplo, ¿quién establece las reglas cuando un agente de IA confunde a un ciudadano sobre sus derechos u obligaciones? ¿Cómo afectará tal mediación al acceso desigual a servicios públicos esenciales?

En un momento en el que el ritmo de cambio tecnológico es vertiginoso, "encontrar casos de uso de IA" dentro de la Administración es necesario, pero insuficiente. La IA puede terminar convirtiéndose en una de las principales puertas de acceso a nuestros servicios públicos. Podemos debatir si esto nos gusta o no. Pero para eso, el primer paso es identificar el fenómeno. El segundo es evaluarlo, y finalmente responder de manera que se proteja el interés público. Creo que vamos un poco lentos en identificarlo, pero nunca es tarde para ponerlo sobre la mesa y comenzar a debatirlo.

* Firma invitada: Fernando Fernandez-Monge. Senior Associate en Bloomberg-Harvard City Leadership Initiative en la Universidad de Harvard e investigador en el Institute for Innovation and Public Purpose en University College London. Una versión anterior de este artículo apareció en el Newsletter DataPolis.

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