Aplicar innovación govtech para llegar a ser una 'smart city'

Por Diego Docavo

Experto en emprendimiento govtech

Por Pamela Subizar

Experta en comunicación

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Fecha de publicación
11/6/26
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Aplicar innovación govtech para llegar a ser una 'smart city'

La agenda de las smart cities suele leerse desde la capa de innovación: cómo incorporar sensores, inteligencia artificial o plataformas que enriquezcan el entorno y la gestión urbana. La experiencia de Gobe nos lleva a dar un paso atrás y poner el foco en un punto menos visible y más decisivo: antes de pensar en incorporar tecnología, pensar en el problema concreto a resolver. 

¿Por qué? La precisión con que se definen los desafíos de la gestión de las ciudades marca no solo la calidad de la conversación con el mercado, sino también el tipo de soluciones que se exploran y las opciones para integrarlas en la operativa pública.

En noviembre participaremos en una nueva edición del Smart City Expo World Congress (SCEWC), el evento más grande e influyente del mundo para las ciudades y la innovación urbana. Organizado por Fira de Barcelona bajo el lema “Urban Solutions, Real Impact”, es un punto de encuentro estratégico para administraciones públicas, empresas y expertos en torno al futuro de la gestión urbana. 

Queremos anticiparnos a esa cita abriendo una conversación desde nuestra mirada govtech: cómo entender mejor los desafíos urbanos más acuciantes para darles una respuesta tangible y escalable.

Traemos una experiencia muy concreta. En los últimos años hemos trabajado en más de 130 retos públicos junto administraciones en el País Vasco, Asturias, Navarra, Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia y Catalunya.

Y hemos visto algunos patrones claros: muchas de las prioridades que hoy se expresan en clave smart city remiten a una serie de problemas estructurales transversales a la gestión pública. 

Este artículo es una primera aproximación e invitación a explorarlos.

La agenda smart city, leída desde los retos públicos

El SCEWC es un marco especialmente relevante para este tipo de conversaciones. En su próxima edición reunirá a más de 27.000 asistentes de 138 países y representantes públicos de más de 900 ciudades que están trabajando para impulsar soluciones urbanas inteligentes. El propio programa del congreso ofrece desde ya un buen termómetro de las prioridades actuales: transformación digital, IA aplicada, energía verde, gobernanza eficiente,  desarrollo urbano sostenible y equidad social.

A través de las distintas áreas de un municipio que buscan soluciones innovadoras, desde ambiente a salud y deportes, hay problemas estructurales comunes para los que empresas de nicho tecnológico —como startups, pymes digitales y scaleups— pueden ofrecer soluciones. 

A continuación, recogemos seis que hemos identificado trabajando con equipos públicos de todo el país en los últimos años. 

  1. Eficiencia y capacidad operativa. Hacer más y mejor con recursos limitados, reduciendo carga manual, tiempos de respuesta y dependencia de procesos frágiles.
  2. Diseño y experiencia de servicio. Adaptar servicios y trámites a las necesidades reales de ciudadanía, empresas y personal público.
  3. Integración institucional y coordinación. Superar la fragmentación entre áreas, sistemas de información y canales de relación.
  4. Inteligencia pública basada en datos. Convertir datos dispersos en decisiones útiles para priorizar, planificar y asignar recursos.
  5. Anticipación, prevención y resiliencia. Ganar capacidad de previsión en ámbitos sometidos a alta incertidumbre o riesgo.
  6. Sostenibilidad operativizada. Traducir objetivos climáticos y de transición verde en decisiones de gestión e inversión.

Esta tipología no pretende ser una clasificación cerrada, sino un punto de partida para pensar la relación entre smart city e innovación govtech.  En los siguientes apartados nos detenemos en ellos agrupándolos en dos grandes bloques con ejemplos concretos. 

Tres fricciones decisivas en la gestión urbana

El primero de estos problemas es la capacidad operativa para ejecutar con agilidad. Procesos manuales, cuellos de botella o dependencias de personas clave siguen condicionando la prestación de servicios. Hablamos de retos que buscan, principalmente, tecnología que actúe como infraestructura de proceso: automatización, herramientas operativas internas, optimización de flujos de trabajo o apoyo a la tramitación.

Esta capa suele ser menos visible, pero resulta crítica porque también condiciona la calidad del servicio que recibe la ciudadanía. Conecta con un segundo problema usual: cómo mejorar el diseño y la experiencia de servicio.

Un ejemplo ilustrativo es un reto impulsado en el programa Bizkaia GovTech para rediseñar el trámite de alta de nacimientos bovinos, un procedimiento que se realiza unas 18.000 veces al año y que hasta entonces obligaba a acudir a la oficina. El piloto puso a prueba un asistente conversacional en WhatsApp que logró facilitar la autogestión telemática y reducir el tiempo medio del trámite a 2 minutos y 15 segundos. En Madrid también hemos visto retos vinculados a la personalización de los servicios de información turística y cultural, a los que se ha dado respuesta con asistentes virtuales y plataformas que generan rutas ad hoc.

Los equipos públicos ya no hablan solo de digitalizar trámites, sino de rediseñar la relación entre administración y usuario. La innovación aquí suele traducirse en personalización, mejor información contextual, interfaces más claras o atención multicanal.

Aquí aparece un tercer problema conectado con los anteriores: la integración institucional, condicionada por la fragmentación entre departamentos. Las soluciones más valiosas son las que conectan sistemas y reducen la fricción organizativa: acceso único a información, visualización integrada de datos, trazabilidad o centralización de comunicaciones. 

El caso de uso de eAgora es un buen ejemplo de cómo la innovación govtech puede dar respuesta a los distintos desafíos de base. Dentro de Govtech Lab Madrid, la startup fue seleccionada para responder a un reto del Ayuntamiento de Fuenlabrada orientado a canalizar y gestionar con mayor eficiencia incidencias ciudadanas relacionadas con residuos. En el piloto, la solución permitió procesar más de 900 incidencias y reducir la carga de los equipos técnicos. Al mismo tiempo, ayudó a ordenar la experiencia de servicio al integrar distintos canales, incluidos SMS y pantallas accesibles. 

Más adelante, esta experiencia govtech tuvo continuidad a escala regional: la Comunidad de Madrid puso a prueba esta solución para ofrecer a distintos ayuntamientos una plataforma común desde la que centralizar servicios, en un primer proyecto impulsado por el Clúster de Transformación Digital.

La plataforma de eAgora se utiliza en más de 600 municipios con distintas funcionalidades, incluyendo generar espacios para la comunicación y la participación de la ciudadanía, un caso de uso de la comunidad catalana de Puigpelat.

La ciudad que decide mejor: datos, anticipación y sostenibilidad

Un cuarto problema recurrente es mejorar la inteligencia pública basada en datos. La primera ola de digitalización permitió generar registros, indicadores y fuentes de información en casi todos los ámbitos de gestión. El desafío actual es otro: integrar esos datos, validarlos, hacerlos legibles y convertirlos en decisiones. En este terreno entran soluciones de analítica, cuadros de mando, clasificación, automatización del análisis o apoyo a la priorización.

A partir de aquí emerge un quinto problema: la anticipación. Muchas decisiones urbanas siguen tomándose con una lógica reactiva, especialmente en ámbitos como clima, movilidad o gestión de riesgos. La innovación govtech permite reforzar aquí la capacidad de simular, prever y actuar antes

Por eso están ganando peso herramientas como los sistemas de monitorización avanzada o los gemelos digitales. El proyecto TwIN en Navarra es una referencia útil en este punto: permitió desplegar capacidades de simulación y análisis en Pamplona para trabajar desde planificación energética hasta anticipación de riesgos climáticos.

Esta capa también obliga a pensar en la sostenibilidad a largo plazo, otro de los desafíos recurrentes para los equipos públicos. La transición verde ya forma parte del discurso estratégico de cualquier ciudad, pero sigue existiendo una brecha entre el objetivo político y la operativa diaria de los municipios. La cuestión de fondo es cómo traducir metas climáticas en decisiones sobre edificios, residuos o transporte público.

El caso de BRISA AI ayuda a aterrizar esta intersección entre datos, anticipación y sostenibilidad. La startup cuenta con un modelo preentrenado con más de 11.000 millones de datos de series temporales para gestión energética. Esa solución se aplicó en un proyecto de innovación pública impulsado por el CTTI de la Generalitat de Catalunya, en el marco del consorcio europeo GovTech4All.

El reto era convertir información energética, de mantenimiento e inversión dispersa en decisiones escalables sobre una cartera que avanza hacia 6.000 activos públicos. La solución se desplegó en 400 edificios en un mes, y permitió generar indicadores para priorizar inversiones y simular medidas de eficiencia. Los resultados iniciales apuntan a reducciones medias de consumo cercanas al 20%.

En ese cruce entre problema público, capacidad institucional y ecosistema innovador se está definiendo una parte importante de la próxima agenda urbana.

La conversación queda así abierta, y os invitamos a seguir enriqueciéndola con nuevos casos, preguntas y aprendizajes.

Nos vemos en el Smart City.




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Smart City Expo World Congress (Barcelona, 3–5 de noviembre) es una cita imprescindible para startups y empresas tecnológicas que trabajan en soluciones para el sector público y el entorno urbano. Cada año reúne a una comunidad diversa para abordar algunos de los desafíos más complejos que marcarán el futuro de las ciudades. 
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